Metamorfosis

Las mariposas del estómago se convirtieron en avispas.

Los lugares emblemáticos pasaron a ser problemáticos.

Los atardeceres anochecieron.

Lo que un día fué uña y carne, terminó calando hasta el hueso.

Lo que ayer fué miedo…hoy dejó de ser.

Metamorfosis.

 

Horizonte de sucesos

Observar ese mundo en ruinas con la convicción de quien observa el mejor de los paisajes. Oír ecos de carcajadas, de besos en miradas.

Contemplar esos momentos que fosilizaron, convertidos ahora en asteroides que caen desde el éter en el que flotaban.La paradoja de mirar desde arriba algo inalcanzable.

Sentirse atrapado en el horizonte de sucesos. Desde donde siempre verás. Desde donde nunca serás visto.

 

 

 

Vía secundaria

Bajo el influjo de este reconfortante jazz, los fracasos son éxitos. La tristeza cobra forma humana y se embriaga para acabar convirtiéndose en una agridulce nostalgia que baila a ritmo de jukebox. Pianos cuyas teclas dan movimiento a las imágenes.

Aroma de crema hidratante. Sinónimo de relax, de un necesario alto en el camino ante este extenuante ritmo de vida, que pretende mecer sueños y objetivos en un minúsculo regazo.

Ante el atasco que hay en el camino principal, decido, a mi manera, llegar de A a B por una carretera secundaria. Ni siquiera sé dónde está B. Ni siquiera sé qué demonios es B, pero…tengo el apoyo de este sofá. Él me quiere tal y como soy.

Esta copa va dedicada a todas esas personas en busca del rumbo que poner hacia ese lugar que ni siquiera véis señalizado.

Besos y abrazos.

Hoy no es un buen día

Hoy no es un buen día. Hoy sólo servirá para replantearme qué demonios estoy haciendo con mi vida. Qué debo hacer para poder vivir feliz. Qué más puedo hacer para cambiar mi suerte. Qué más puedo hacer para que esa persona por la que he dado todo lo que he tenido esté a mi lado, y no alejándose de mí.

Hoy, el único jardín que crecía en este paisaje inhóspito se ha marchitado. Hoy,se apodera de mí  la impotencia de lo inservible que fué regar con mimo cada flor.

Hoy, me pregunto cómo vivir. Me pregunto si merece la pena todo esto. Si merezco la pena yo.

Hoy no es un buen día. El barco se hunde con la orquesta.

Quizás la clave esté en los restos del naufragio.

 

 

 

Delirios de bajeza

A tí, que estás leyendo esto:

Quizás hoy has tenido un día genial y, realmente, sientes que todo avanza.

Quizás no .Quizás es otro de esos días en los que no abandonas esa incertidumbre constante y generalizada, que te impide disfrutar de cualquier evento que suceda a tu alrededor.Tu cabeza ha asumido que tu realidad debe apoyarse sobre esa frágil cuerda que es la duda, y huyes de los sentimientos positivos, porque crees que ni siquiera los mereces. Que no te pega estar feliz.

Pues bien, déjame decirte algo.

Vas a morir. Sí, ese momento llegará, tarde o temprano. Todo lo que un día fuiste, todo lo que eres, y todo lo que serás, desaparecerá. Todo el tiempo que tuviste para disfrutar, lo desperdiciaste sufriendo por cosas que no merecen la pena ser pensadas o, simplemente, que son irreales.

¿De verdad quieres eso?

Ama. Ríe. Llora. Viaja. Permanece. Abraza.

Esto no es ningún discurso de autoayuda, es la realidad. No vengo a decir “los sueños se consiguen”, digo “si no intentas nada, no conseguirás nada. Así que deja de revolcarte en tus miedos y aprovecha el tiempo que te queda.

Pale blue dot

Pasa la vida y sólo veo competición. Eternas luchas de egos, constantes búsquedas de arquetipos de hombre y mujer ideal, la exagerada demanda de los mismos y la consiguiente ansiedad por el intento de ser como ellos. Es una sociedad que juega a descartar por sistema.

Hay quienes cohabitan con esa lucha por la perfección. También las hay que sufren soportando el peso de la losa en la que se convierte lo socialmente aceptado y el sentimiento de no llegar a lo que se exige. Hombres, mujeres cuya autoaceptación queda en constante avance-retroceso. En términos de ciclismo,van “haciendo la goma”.

Personas que terminan adquiriendo fobia social por el miedo a ser ridiculizadas o quedar en en evidencia. Miedo a no dar la talla. Miedo a ser insuficientes. Cansancio por no sentirse aceptadas, o por partir con desventaja.

Tal y como decía el gran Carl Sagan, somos ese “pálido punto azul”. Ni el mayor de los egos tiene sentido, teniendo en cuenta que somos un grano de arena en una playa infinita. Quizás esa toma de contacto con la realidad vendría bien a buena parte de la sociedad.

Al fin y al cabo, todos somos igual de insignificantes.

El valor de lo tangible

Como polillas a una farola, la sociedad se mueve acercándose a lo que más luce aparentemente,mientras luminosos intermitentes encierran a personas que quizás nunca fueron comprendidas, y encuentran simbiosis en el interior de una copa.

Gente eternamente fuera de lugar,que no encaja en los requisitos, o que se siente un segundo plato de quien no puede acceder a lo primero. Costes difíciles de sufragar. Préstamos con demasíados intereses.

Miradas que te señalan el lugar donde emergen sus terrores. Pánico a un fracaso generalizado que llegó por el miedo a que llegase. Cánones que empujan a funcionar como máquinas y lucir como dioses.

Anécdotas, vivencias propias o ajenas que causan culpabilidad por no ser como se supone que hay que ser. La frialdad de lo estipulado y su rigidez para acoger planes alternativos.

Las polillas seguirán chocándose con la luz de la farola. En tus manos está seguir el camino a oscuras y encontrar tu lugar.

 

 

 

 

 

Rewind

Días que pierden su luz para dar lugar a reflexiones bajo un tribunal de incontables jueces, que han seguido tus decisiones y acciones durante toda tu existencia. Lo seguirán haciendo.

Flashbacks que se convierten en cargos. Destellos de una vida mejor. Un rostro y una voz que quedaron anclados en tus huesos, haciendo tus pasos más pesados según te alejas. Gravedad que llama más de cerca a cada segundo que pasa.

Consejos que pretendes hacer valer para todo el mundo a quien intentas ayudar, pero que se esfuman antes de llegar a tu hoja de ruta. Como si de alguna clase de broma  se tratase, descubres que en tu itinerario sólo aparecen eventos que ya ocurrieron.

Nuestros ojos están delante para obligarnos a sentir dolor si queremos mirar atrás sin dejar de caminar. Cuando el dolor se instala en tu sistema, ya no importa.

¿Cómo ser? Saberlo no es suficiente.

Entropía

¿En qué momento sintonizamos con la frecuencia que emiten nuestros fantasmas? Generalmente pasamos de largo, oyendo tan solo el leve chisporroteo de la transición entre canales. Sin embargo, eventualmente, ese débil sonido comienza a cobrar tanta trascendencia que se hace realmente atronador. Como entrar en un agujero negro, que retuerce y devora luz y tiempo.

Tras sufrir el arrastre al vórtice y ser engullido, comienza el viaje hacia lo desconocido. Tienes miedo porque está oscuro, y desconoces si podrás volver al lugar en el que estabas antes de caer. Sientes que caes, pero sin llegar al suelo. No existe el suelo. No sabes si estás al norte, al sur, al este o al oeste de…¿de qué?

Tras un tiempo que ni siquiera eres capaz de medir, crees distinguir algo entre tanta nada. Cada vez se hace más evidente, hasta que llega un momento en el cual todo parece indicar que ese lugar parecido pero diferente es tu nuevo destino. Empiezas a comprender que el caos forma parte del orden, y que la vida consiste en saber formar parte de la entropía. Que una vez caes en ese agujero, no retornarás al mismo sitio,sino que lo harás a un lugar en el que las leyes universales tienen correciones y frases añadidas.

Agujeros de cola de gusano. Quizás no existan literalmente, pero sí en sentido figurado.

Yin-Yang

Miro allí, a ese lugar en donde deberías estar tú. Donde debería estar yo.Donde todo cobraba sentido.

Un constante intento de escapar de este limbo terrenal, para acceder al cielo de la vida que  un día nos prometimos. Vivir huyendo del fuego. Las piernas duelen.

La partida se acabó hace tanto tiempo que es imposible evitar recibir una crítica  acerca de mi forma de revivir eternamente algo que ya murió. Quizás se trata de la -siempre- fallida reencarnación de mis sentimientos.

Hoy, soy humano. No soy el bufón que todo el mundo parece creer que conoce. Cuando no hay nadie, cuando paro a ver qué hay dentro, me horrorizo ante la estructura derruída que queda. Pesan tanto los escombros que, aún habiendo pasado tantos años, sigo recogiéndolos.

Durante todo este tiempo de cuantificación y reparación de la catástrofe, he intentado vivir nuevas aventuras, a las que les he puesto tripas. Lo único que he conseguido es hacer daño y hacerme daño. Todo por buscarte en cada persona ajena a tí.

Me acostumbré a sentir tanto que aún no he encontrado la forma de vaciar el vacío.Las comparaciones son odiosas, tanto que soy yo el que siempre sale a perder.

Intento aprender de mis múltiples errores y pago las consecuencias de mis decisiones desacertadas y de no saber escucharme. No quiero tener que volver a curar por no prevenir.

Hoy es un mal día, pero no importa. Mientras viva, viviré. Voy cuesta abajo y sin frenos, confiando en que al final habrá una rampa de lanzamiento.

En este paisaje post-apocalíptico aún siguen creciendo hiedras.

Yin-Yang.